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una judia pone resistencia en la zona de cisjordania, en israel. foto de premio pulitzer en 2007.

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junio 27, 2013 · 4:16 pm

Las mil vidas de la ‘Rayuela’ infinita

La obra maestra de Cortázar cumple 50 años.

Una reedición actualiza un libro con un inagotable poder de seducción entre escritores y lectores de varias generaciones

 

Antes fueron Bestiario y Las armas secretas, dos libros que tuvieron una recepción muy limitada en Buenos Aires, igual que había sido limitada la aceptación del primer libro de Jorge Luis Borges. Pero aquellos dos primeros libros de Julio Cortázar le abrieron al gran escritor de Rayuela, que entonces era un muchacho todavía, las puertas de un conocimiento excepcional que marcaría su trayectoria editorial y la propia existencia de su novela más famosa. Ese editor era Francisco Porrúa, trabajaba en Minotauro, pero pronto se asoció con Sudamericana, donde Cortázar acabaría publicando esa novela hace ahora, esta semana, 50 años.

Rayuela empezó a crecer en seguida. Pero para llegar a ser la novela más exigente de Julio Cortázar, este tuvo que cumplir algunos requisitos muy exigentes consigo mismo. En primer lugar, como él le contaría poco tiempo después a Luis Harss (Los nuestros, recientemente reeditado por Alfaguara), tuvo que desprenderse para escribir esa novela de modos y de precipitaciones que eran habituales en sus libros anteriores, y sobre todo en Los premios, un divertimento que precedió, hasta en ciertas estructuras, a la Rayuela que lo hizo escritor de culto en todo el mundo, para jóvenes y no tanto. Hasta entonces, concedía Cortázar en su conversación con Harss, se fijó poco en las personas y más en su propia imaginación, en las figuras que poblaban su mente y por tanto sus libros. Rayuela iba a ser rabiosamente humana; en otras palabras, era una novela del ser más que una novela del estar.

En sus conversaciones epistolares incesantes con Francisco Porrúa (que figuran en un apéndice de la edición de Rayuela con la que Alfaguara conmemora ahora el cincuentenario de la primera edición) Cortázar hizo evidente esa preocupación existencialista de su obra y quizá de su pensamiento de la época, en el tiempo en que aún mandaban en la estructura intelectual contemporánea las consecuencias de la guerra en Europa. No solo eso, también las heridas elementales que causaba en los emigrantes argentinos la lejanía de su patria. Era una novela extraña entonces, pues en ella cabía todo el mundo, como en las obras de Shakespeare, y había ritmos y canciones y conversaciones sincopadas como el jazz. En esas conversaciones, así como en las notas editoriales, que eran asimismo abundantes, Cortázar dejó muy claro que él no quería engañar al lector, sino escribir una contranovela, un libro que no se pareciera a las novelas y que tampoco se pareciera a nada de lo que había escrito hasta entonces, aunque sería inevitable que los rayuelitas (como dice Harss) se sintieran también rayuelitas leyendo la extraordinaria colección de cronopios en los que Cortázar se hace eco de cosas que oye en la calle o en su casa.

bibliografia

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/24/actualidad/1372099767_541611.html

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La injusticia se combate desde las aulas

La injusticia se combate desde las aulas


EducaciónAlumnos en un aula. Foto: MEL YATES (GETTY).

Hace un poco más de 10 años un equipo de docentes y técnicas de una ONG se plantearon una pregunta retadora: ¿se puede hacer una propuesta educativa que ayude a transformar el mundo en un lugar más justo, generando solidaridad y conciencia crítica en los futuros ciudadanos y ciudadanas del planeta? Corrían los primeros años del siglo XXI. Las nuevas tecnologías comenzaban a ser un revulsivo para la innovación educativa y la comunicación social. El nuevo milenio convocaba esperanzas y sueños de justicia y sostenibilidad. La respuesta de aquel grupo fue unánime: sí, se puede. Lo que se fue consolidando en los años siguientes, a fuerza de reflexión, pruebas piloto y una apuesta clarividente por la Educación para la Ciudadanía Global, es Conectando mundos, uno de los proyectos estandarte de la Red de educadoras y educadores para una ciudadanía global.

A lo largo de las 10 ediciones que lleva realizándose esta propuesta didáctica han participado más de 127.000 estudiantes de 1.700 centros educativos en 41 países. El trabajo se realiza de forma colaborativa entre varias escuelas que desarrollan actividades comunes, interactuando entre sí durante las 5 a 9 semanas que dura la actividad. La plataforma de trabajo y las propuestas educativas están traducidas a 7 lenguas y la riqueza que supone trabajar con estudiantes de otras localidades es uno de los elementos mejor valorados en todas las ediciones. Para asegurar que las propuestas se adaptan a las distintas edades (participan estudiantes de 6 a 18 años en 5 niveles diferentes) y que tengan un encaje curricular adecuado, una comisión de profesores y profesoras participa en todo el proceso de elaboración de los contenidos y actividades.

El objetivo político de Conectando Mundos es acercar a los estudiantes a la realidad de injusticia que impera en el mundo, investigando sobre las causas y consecuencias de la desigualdad local y global, y planteándose formas de luchar contra esa injusticia. Todas las ediciones acaban con un llamamiento a la acción a tres niveles: el personal, asumiendo un compromiso individual o colectivo de cambiar hábitos y actitudes que estén vinculados a las causas y/o consecuencias de los problemas analizados; el social, comprometiéndose a difundir sus aprendizajes e ideas con el resto de la sociedad; y el político, planteando sus demandas a las autoridades políticas o privadas que tengan responsabilidad pública sobre esas temáticas trabajadas.

El índice de repetición (30% de los colegios han repetido y el 10% ha repetido más de 4 veces…) y la cantidad de testimonios de agradecimiento de profesores y estudiantes indica que la propuesta logra comprometer a los estudiantes con la transformación social, empezando por ellos mismos como piezas clave del puzle global. Cientos de “productos” comunicativos elaborados por los mismos estudiantes (vídeos, presentaciones, manifiestos, cuentos, recetarios responsables, anuncios de contrapublicidad, juegos de mesa, canciones, etc.) han circulado por distintas vías. Diputados, ministros, alcaldes, defensores del pueblo y otras autoridades han escuchado las demandas y propuestas que les hacen llegar los estudiantes, sintiendo la presión de un actor social emergente: los futuros ciudadanos y ciudadanas globales.

El sueño de educar en clave de justicia, conciencia crítica y solidaridad va dando frutos silenciosos, va fermentando la masa crítica del mañana, va sumando fuerzas para transformar la realidad. Para demostrarlo, les dejamos con algunas frases de los estudiantes:

“Trabajo en equipo. Que no estamos solos y que en el mundo hay mucho por hacer. Es un proyecto muy chulo que nos motiva y nos enseña cosas que normalmente en las escuelas no te cuentan”

“Hemos intentado buscar soluciones reales para cambiar las cosas a partir de nuestro entorno.”

“Ha removido nuestras conciencias y hemos empezado a crear proyectos, aunque solo sea en nuestra mente. Pero seguro que nos llevan a cosas interesantes y buenas”.

“La gran majoria de la classe som molt més conscients de la realitat social que ens envolta.”

“Nosotros podemos hacer cosas y decirles a otros que también las hagan.”

 

fuente

 

http://blogs.elpais.com/3500-millones/2013/06/la-injusticia-se-combate-desde-las-aulas.html

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El periodismo

a Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano organizó un encuentro de nuevos cronistas.

Una crónica es lo opuesto a la noticia, y quien la escribe es alguien que se toma tiempo para ver

 Del 10 al 12 de octubre de 2012, en Ciudad de México, se reunió un grupo de 92 periodistas, en su mayoría latinoamericanos, durante un encuentro llamado Nuevos Cronistas de Indias organizado por laFundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En el cierre, el argentinoMartín Caparrós resumió lo sucedido con un texto en el que puede leerse: “Hubo, también —hubo sobre todo—, cruces, propuestas, contactos (…) Somos privilegiados. Hemos decidido hacer el trabajo que nos gusta y, a veces, incluso lo logramos (…)”. Más trabajo, propuestas, privilegio: esas eran las palabras con las que concluía un encuentro dedicado a la crónica, género que, en América Latina, define a piezas periodísticas que utilizan, para contar historias reales, herramientas estilísticas de la ficción y que, después de sobrevivir en apenas un puñado de revistas empeñosas, atraviesa, desde hace cinco o seis años, un momento mejor. El más grave de los peligros mentados durante el encuentro fue que el género, cuya naturaleza es marginal, se pusiera de moda. La palabra “crisis” no fue el centro de la discusión.

Pienso en octubre en México y recuerdo —inevitablemente— septiembre en Madrid, cuando hablé con unos 20 periodistas de distintos medios y todos, antes o después, me hicieron la misma pregunta: “¿Cómo ves el futuro de la profesión, qué piensas de la crisis que atraviesa?”. Pero no había más que mirarles la cara para entender que no le veían, a esto, futuro de ningún color. Son tiempos raros. Los medios buscan la manera de enfrentarse al mundo digital, a la caída de las ventas y, como una forma de solución a esos —y otros— problemas, los periodistas deben salir a la calle a hacer diez artículos por día munidos de grabadora, tableta, teléfono móvil y cámara de fotos mientras, al mismo tiempo, se promueve la idea del periodismo ciudadano, que consiste en decirle a todo el mundo que eso que los periodistas hacen lo puede hacer cualquiera. El encuentro de México estaba centrado en un género periodístico que, más que nunca, parece un género del pasado. Una crónica es lo opuesto a la noticia, y un cronista es, por definición, alguien que llega tarde, que se toma tiempo para ver y tiempo para contar eso que vio. La crónica no es ni el único género que necesita el periodismo ni, mucho menos, su género mejor. Pero, pensando en octubre en México y en septiembre en Madrid, me pregunté por ese contraste raro: a un lado del mar un grupo de periodistas se reúne para discutir con entusiasmo acerca de eso que su precámbrico oficio hasta hace poco no tenía —porvenir—, mientras, al otro lado del mar, un grupo de periodistas se pregunta con angustia acerca de eso que su oficio ultramoderno parece no tener: porvenir. Y pensé que quizás haya alguna pista para desentrañar tamaño intríngulis en el hecho de que, para los periodistas latinoamericanos, la precariedad y la crisis no son una consecuencia de los nuevos usos sino algo que siempre estuvo allí.

Creo que no sería aventurado decir que la mayor parte de quienes se reunieron en México tiene más de un trabajo y que, durante los últimos años, han hecho lo que hicieron —dirigir revistas de crónicas, escribir crónicas— con lo único que tenían a mano: la tozudez y la convicción de que valía la pena, con la complicidad de sus editores y a pesar de ellos, con la complicidad de los grandes medios y a pesar de ellos, con buenas compensaciones económicas y a pesar de sus cuentas bancarias. Y todo indica que lo seguirán haciendo a pesar de modas, indiferencias, crisis. Daniel Titinger es peruano. Fue, durante dos años, editor de una revista de crónicas en su país, llamada Etiqueta Negra,donde cobraba un sueldo de trescientos dólares. Para poder hacerlo, trabajaba como relacionista público de una empresa de energía. Titinger, que ahora trabaja en un grupo de publicaciones masivas y sigue escribiendo crónicas cuando puede, decía, hace un año: “Yo trabajo 12 horas al día, y aun así quiero seguir escribiendo crónicas. Y no escribes por dinero ni por fama. Escribes para no estar triste”. Lo decía Atticus Finch en la novela Matar a un ruiseñor, de Harper Lee: “Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final (…) Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”. Quizás esa fue la forma que algunos periodistas latinoamericanos encontraron para hacer lo que hacen: saber que lo mejor que pueden esperar es el peor de los escenarios posibles y, aun así, ejercer la insistencia hasta el final. Y entonces, alguna vez, vencer.

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Los niños soldado que no ven a Messi

MIembros del grupo Islamista Movimiento por la Unidad y la Jihad en África Occidental, que opera en el norte de Malí © Brahima Ouedraogo/IRIN

Miembros del grupo Islamista Movimiento por la Unidad y la Jihad en África Occidental, que opera en el norte de Malí © Brahima Ouedraogo/IRIN

Podría llamarse Souleiman y tener 16 años. Seguramente le encantaría el fútbol y su jugador preferido sería Kanoutè, Messi, Ronaldo, Iniesta o Drogba, aunque nunca los haya visto jugar en directo, ni apenas en televisión. Podría ser uno de los niños soldado a los que obligan a matar gente a la edad en la que otros se divierten dándole a la pelota.

Mientras los artilleros del balón perforan porterías, Souleiman abriría fuego sin saber bien por qué. Igual que el niño que nos dijo esto hace unas semanas en Malí: “ Nos adiestraban para disparar apuntando al corazón o a los pies. (..) Veía a nuestros enemigos como si fueran perros y lo único que había en mi mente eran ganas de disparar contra ellos.”  No fue demasiado tiempo a la escuela, fue vendido por el nieto de su maestro a un grupo islamista armado: “Hace dos meses, el nieto de mi maestro nos vendió a los islamistas. Nos unimos a un grupo de otros 14 jóvenes que portaban armas (…) Los rebeldes nos golpeaban durante las lecciones del Corán porque pensaban que nuestra pronunciación de los versículos no era correcta y querían que pronunciásemos el árabe como ellos. Me pegaron cuatro veces con una correa de goma.”

No hay datos sobre el número de niños y niñas soldado en el mundo. Sabemos que en torno a 17 países los reclutan, en lugares tan dispares como Mali, República Democrática del Congo, Filipinas, Colombia, Chad o Afganistán. Y no solo son llevados al frente, también son utilizados como mensajeros, espías o cocineros. Las niñas corren peor suerte. A veces, también son usadas como esclavas sexuales.

Una menor de 13 años hablaba así de Somalia: “ Las niñas también eran violadas por Al Shabab. Conozco a gente a la que le ha pasado; una persona de mi familia fue violada (…)Es bastante habitual.

Ex niña soldado en la República Democrática del Congo  © Amnistía Internacional

Ex niña soldado en la República Democrática del Congo © Amnistía Internacional

“Es bastante habitual”. ¿No es horrible?

La guerra y la violencia se tornan una situación normal para estos niños y niñas, la única que muchos de ellos han conocido. Han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas contra su voluntad. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera. Un niño nos decía en Chad “ No tengo hermanos mayores que no se unieran a la rebelión. Mi padre es viejo. En casa no teníamos suficiente para todos, así que quería mejorar nuestra situación… uniéndome al ejército ayudaría a mi madre y al resto de la familia …”

Pero no todo es malo.

Primera buena noticia: En 2012, Thomas Lubanga y Charles Taylor fueron condenados por el Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Especial de Sierra Leona. Entre otras violaciones de derechos humanos, reclutaron niños y niñas soldados soldado. Estas dos sentencias suponen un aviso para quienes hayan cometido crímenes de guerra en todo el mundo.

Segunda buena noticia: En los últimos años se han firmado 19 planes de acción con el apoyo de Naciones Unidas para acabar con el reclutamiento de niños y niñas. Los últimos, en República Centroafricana, Somalia, Sudán del Sur y Myanmar.

Tercera buena noticia: cada vez hay más países que firman los acuerdos internacionales. Alrededor de 150 ya han firmado el protocolo de Naciones Unidas sobre menores en conflictos armados.

Niño soldado en Ntoto, norte de Kivu, República Democrática del Congo, enero de 2012 © Blattman

Niño soldado en Ntoto, norte de Kivu, República Democrática del Congo, enero de 2012 © Blattman

Quizás dentro de unos años Souleiman o cualquier otro niño soldado actual puedan dar saltos de alegría y gritar ¡gooool! frente a la televisión. Ocurrirá cuando el héroe futbolístico del momento bata al portero de turno y ellos no tengan que empuñar ningún arma. Cuando eso suceda, será gracias a que año tras año muchas personas y activistas de distintas organizaciones han estado recordando que hay niños y niñas que son obligados a combatir en conflictos olvidados, y habrán trabajado duro para evitarlo. En eso estamos.

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Ada Colau en Comisión Economía Congreso de los Diputados

Ana Colau ante el Congreso para denunciar la estafa generalizada de las hipotecas que ha sumido en la pobreza y la desprotección a cientos de miles de ciudadanos. El vídeo del discurso de Ada Colau ante la Comisión de Economía en el Congreso de los Diputados, celebrado el pasado martes, aparece en toda la prensa despertando un acalorado debate de apoyos o descalificaciones. Colau es la representante de Afectados por la Hipoteca (PAH) y en su comparecencia apasionada en la que llegó a proferir varios insultos, queda latente también su emoción en el llanto perceptible de quien se siente herido e impotente ante una injusticia y es tratado arbitrariamente por los que ostentan el poder.

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Ada Colau: “Esa gentuza no tiene que darme lecciones de democracia”

Entrevista con Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

por Luis Giménez San Miguel para Público.es

La cara más visible de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca fue este martes al Congreso de los Diputados para defender la Iniciativa Legislativa Popular contra los desahucios que han presentado con más de un millón de firmas y decir que no van a permitir “que se sacrifique a una generación entera que ha sido víctima de una estafa”. Ada Colau (ver su intervención completa) lleva muchos años peleando en la calle, en despachos, en conferencias, por todos los medios, contra este drama social por el que más de 500 personas cada día están siendo expulsadas de su vivienda.

Por eso, tras la intervención en la Comisión de Economía del Congreso del portavoz de la Asociación Española de la Banca, en la que éste defendió la actual legislación hipotecaria, reconoció que se había tenido que contener para no tirarle un zapato y aprovechó su intervención para llamarle “cínico” y “criminal”, lo que provocó el reproche del presidente de la Comisión y que sus palabras llegaran rápidamente a los medios de comunicación y las redes sociales.

Este miércoles, mientras regresa en tren a Barcelona para preparar la manifestación del próximo 16 de febrero, explica su intervención a Público.

¿Cuáles son los crímenes que le imputaría?

No sólo a él, se lo dije como representante de las entidades financieras, pero es extensible a todos los directivos de estas compañías en este país. Lamentablemente creo que me quedé corta, porque la lista de delitos y agresiones de las que son responsables esta gentuza es terriblemente larga.

Son responsables de haber estafado a gran parte de la población, no sólo con las hipotecas sino también con las preferentes, las swap y varios productos tóxicos más. Además esas estafas se han hecho engañando expresamente a la gente, sin informar de todo lo que podía pasar, con contratos abusivos. Y lo han hecho ganando muchísimo dinero.

Cuando todo esto ha estallado se han desentendido completamente de las consecuencias sociales terribles que provocaba su estafa y han seguido chantajeando al Gobierno amenazando con que podía ser todavía peor si dejaban caer al sistema bancario.

No sólo han estafado a muchísima gente, sino que han hundido la economía del país y han hecho que miles de millones, que nos dicen que no hay para Educación y Sanidad, se hayan tenido que destinar a tapar la pésima gestión que ha hecho esta pandilla de criminales.

Al terminar la intervención, el presidente de la comisión deslegitimó sus argumentos aduciendo que ellos son los verdaderos representantes de la voluntad popular porque han sido votados.

Votar cada cuatro años es totalmente insuficiente. La ciudadanía hace mucho tiempo que está diciendo que votar no es un cheque en blanco. En el siglo XXI hay posibilidad de poder construir una democracia mucho más participativa y el hecho de que se esté impidiendo la participación de la sociedad en las grandes decisiones que nos afectan es muy sintomático de cómo algunos se aferran al poder e intentan mantener algunos privilegios en nombre del voto cada cuatro años. Esto ya no cuela. Hay un clamor social que pide una regeneración democrática.

Yo le diría que la esencia de la democracia, más que votar cada cuatro años, es que los representantes democráticos escuchen a la ciudadanía y trasladen al Congreso sus demandas para traducirlas en políticas públicas.

Si hay tema en el que está claro el consenso social es en los desahucios. El 90% de la población apoya nuestras demandas en las encuestas, hemos reunido más de un millón de firmas para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Mientras, el PP dijo el martes que ni siquiera va a votar a favor de su admisión a trámite en el Congreso. Esta gentuza no tiene que darme lecciones de democracia.

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Hay acciones que muy fácilmente se califican de violencia, como tirar un zapato al rescate de la banca, y en cambio hay violencias sistémicas que están produciendo muchísimo más daño, que están generando un sufrimiento intolerable en miles de personas, que las están dejando al borde de la exclusión social, que las están empobreciendo de por vida provocándoles la muerte civil.

Los desahucios son uno de los actos más violentos que existen. El hecho de poner las fuerzas represoras policiales y judiciales del Estado al servicio de los intereses privados de las entidades financieras, haciéndoles el trabajo sucio, para hacer algo como despojar a una familia de su vivienda sin alternativa sin garantizarle realojo es violencia.

Lo dice también Naciones Unidas y los estándares de derechos humanos, que consideran el desahucio el último de los recursos que ha de tomar el Estado, y que ha de recurrir a él de forma excepcional y siempre facilitando el realojo. En el Estado español ni es excepcional ni se garantiza el realojo.

Esta violencia no provoca ninguna indignación a sus señorías.

La portavoz socialista le dio la razón a usted y a la PAH y además dijo que hay que ir a por máximos más que a por mínimos.

De momento este cambio de actitud lo vemos con desconfianza. Lo celebramos porque queremos que todas las fuerzas políticas recojan nuestras demandas. Queremos que rectifiquen: más vale tarde que nunca.

Pero una cosa son las palabras y otra son los hechos. Y teniendo en cuenta los hechos de los últimos cinco años comprenderá la portavoz socialista que desconfíe de sus palabras y hasta que no se plasme en hechos no nos lo creamos. Porque el PSOE no sólo no ha legislado para evitar esta situación cuando podía hacerlo, sino que durante todos estos años ha despreciado totalmente la movilización ciudadana. Les hemos interpelado en diferentes ocasiones y no hemos tenido respuesta. Y por eso tenemos cierto recelo y prudencia ante su cambio de actitud.

Las medidas de la ILP son de mínimos y esperamos que cuando termine el trabajo de esta comisión y se vote su tramitación realmente demuestren que han cambiado su actitud y han adoptado estas medidas.

[/media-credit] Secuencia de un desahucio evitado

Llevó a los diputados un sobre, pero en vez de estar lleno de dinero estaba lleno de propuestas.

Eran las propuestas de la ILP acompañadas de una carta en la que recordamos cómo hemos llegado hasta aquí, como hice yo en mi intervención, y explicarles que estamos en un punto de inflexión y ya no podemos esperar más. Si no votan a favor de estas medidas de mínimos pasaremos a actuar y señalarles como responsables de un genocidio financiero.

¿A qué se refiere con señalar?

Lo iremos desvelando poco a poco los próximos días. Es una actuación progresiva de menos a más en la que no vamos a utilizar la violencia contra las personas, porque somos un movimiento pacífico. Pero sí que vamos a actuar con mucha más contundencia, señalándoles en su ámbito de trabajo y en sus barrios. Es una idea tomada de otros países, como Argentina, que también han sufrido situaciones de dictadura y que han necesitado hacer justicia social porque desde la institución no se impartía.

Con esta misma filosofía, se trata de que no puedan comportarse como si no fueran responsables, que allí donde vayan haya alguien recordando que son responsables del sufrimiento de miles personas.

¿Son los políticos realmente conscientes del drama humano que hay detrás de cada desahucio?

En general hay un problema en las instituciones democráticas de lejanía respecto a la mayoría social. En general se han quedado atrás y no están actualizadas con respecto a la sociedad.

Esto no quiere decir que todas la formaciones políticas sean igual. Hay algunas que están más cercas de la realidad social que otras. También ayer se vio; algunas nos escucharon más que otras, algunas han recogido nuestras demandas y otras nos han ninguneado de forma sistemática.

Cuanto más poder han tenido las fuerzas políticas más se han alejado de los intereses de la ciudadanía y más se han acercado a la defensa de los privilegios de la minoría.

Hay una relación obscena entre el poder político y el poder financiero. Quien pasa por los lugares de poder supuestamente democrático acaba habitualmente en consejos de administración de grandes multinacionales. Y éste es el principal déficit democrático que tenemos en este país.

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¿Y cuáles cree que son las razones por las que el Gobierno no legisla la dación en pago?

Porque hay una relación de dependencia entre el poder político y el financiero en este país. Los partidos tienen deudas y a ellos sí que se las condonan, no como a las familias.

Tenemos el caso del Rato: de ministro pasó al FMI y de ahí a Bankia, donde produjo el desastre. Y ahora está trabajando para Telefónica. O el señor De Guindos, que primero estuvo en Lemman Brothers, uno de los fracasos más sonados que dio inicio al estallido de la crisis, y luego pasó a Nova Caixa Galicia, que es una entidad actualmente intervenida por su pésima gestión, y ahora al Ministerio de Economía.

Hay gente que el paso por la política no lo entiende como la defensa de los intereses de la ciudadanía sino como una forma de hacer carrera personal y defender los privilegios de una minoría, que luego les permite mantenerse en el poder.

Muchos dicen que si el Estado, como ustedes proponen, cogiera las viviendas vacías de los bancos para crear un parque público el sistema financiero se desestabilizaría y la crisis sería aún mayor.

Quienes dicen esto son parte interesada, por lo que no tienen ninguna credibilidad. Las amenazas del sector financiero de que el sistema se va a hundir a nosotros nos producirían hilaridad si no fuera porque tienen consecuencias tan terribles.

El sistema financiero ya se ha hundido por sí sólo, por la pésima gestión, y lo hemos tenido que rescatar con miles de millones de euros que nos están recortando los servicios básicos. Mientras, este rescate no llega a las personas, que son víctimas de esas entidades financieras.

El parque público de viviendas es una demanda de mínimos como contrapartida al rescate. Si no se hace, no sólo hay un perjuicio social sino también económico, porque todos estos miles de viviendas no tienen ningún tipo de salida en el mercado, ni en el interno ni en el internacional, están condenadas a quedarse vacías durante años.

Además, estas entidades son los peores vecinos, porque son sistemáticamente morosas en los pagos a la comunidad, todos son perjuicios. Lo mejor en términos sociales y económicos es que cumplan la función que manda la Constitución y lo que este país necesita.

Cientos de desahucios evitados a pie de calle a través de la resistencia civil no violenta, más de un millón de firmas, concentraciones, peticiones ante los tribunales internacionales de derechos humanos… Ha afirmado que si los diputados no aceptan a trámite la ILP no os quedaréis de brazos cruzados. ¿Por dónde vais a continuar vuestra lucha?

Nosotros pensamos mantener y ampliar nuestras actuaciones mientras ellos no respondan. La ciudadanía será la que seguirá movilizándose para defender los derechos humanos. Continuaremos con la desobediencia civil, es decir, la paralización de los desahucios y la recuperación de viviendas vacías en manos de entidades financieras.

La del 16 de febrero no va a ser una movilización cualquiera. No sólo hemos interpelado a la gente afectada, sino que hemos llamado a toda ciudadanía y esperemos que tenga una buena respuesta en todo el Estado.

Pero esto no es suficiente. A partir de ese día iniciaremos la campaña de señalar a los culpables y empezar una fase en la que se acabe con la impunidad.

Fuente: http://www.publico.es/450238/esa-gentuza-no-tiene-que-darme-lecciones-de-democracia

Images courtesy of Fotos de Juan martín Zarzay Fotos de Juan Martín Zarza

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