Archivo de la categoría: periodismo

amina y la fuerza del gurugu

documental sobre los africanos subsaharianos que cruzan la frontera para vivir en europa. la sobreviviente amina. 

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junio 27, 2013 · 4:50 pm

Un mundo cada vez más violento: mayor gasto militar y más homicidios

El último informe del Institute for Economics and Peace nombra el copago sanitario como una de las medidas que lastra la estabilidad social de España.

Afganistán, Siria e Irak se sitúan entre los países más conflictivos. Islandia, el más pacífico.

 

La oposición siria pide al Líbano que impida la participación de Hizbulá en la guerra

 

El mundo es hoy un lugar menos pacífico que hace un año. Ésa es la principal conclusión que se desprende del último informe elaborado por el Institute for Economics and Peace, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación para la paz, que ha sido presentado recientemente en Londres. Según el Índice de Paz Global (GPI, por sus siglas en inglés), los niveles de paz mundial descendieron el pasado año en un 5%, lo que supone una cantidad aproximada de 473 millones de dólares, cuatro veces la Ayuda Oficial al Desarrollo.

Las claves de este retroceso hay que buscarlas principalmente en el aumento del gasto militar y el incremento en el número de homicidios. El primero, ha superado el 7% del PIB nacional en países como Irán, Irak, Omán, Zimbabwe, Afganistán, Costa de Marfil y República Democrática del Congo; los segundos, han aumentado un 8% (524.000 homicidios contabilizados en 2012), destacando el incremento de la tasa de este tipo de delitos en América Latina (especialmente Honduras) y el África Subsahariana.

Pero son pocos los países que salen bien parados del estudio. 110 de los 162 analizados han visto reducida su puntuación, entre ellos España, que baja cinco posiciones respecto al año anterior como consecuencia del impacto en las condiciones de paz que ha supuesto la crisis económica y la política de recortes emprendida por el gobierno popular.

Pese a que Europa sigue siendo la región más pacífica del mundo si atendemos a los 22 indicadores en los que se basa el informe, en España, Grecia y Portugal, la actual situación económica supone el principal desafío para la paz. Es más, según los autores del estudio, “los datos muestran que en los países en recesión la paz disminuye a un ritmo más veloz que en el resto del mundo”.

El informe hace mención expresa al caso español, del que se resaltan algunas de las medidas de austeridad introducidas por el gobierno de Rajoy como “el sistema de copago para las prescripciones farmacéuticas y médicas, que obliga a los pacientes a pagar entre el 10 y el 60% del coste” y la “simultánea reducción de las prestaciones por desempleo y el aumento de los impuestos directos e indirectos, que ha aumentado dramáticamente la carga que soportan los hogares españoles”. Frente a Islandia, el país que ocupa el primer puesto del ranking mundial, España se encuentra en el 27, por debajo de Hungría, Uruguay, Polonia y Taiwan.

A Islandia le siguen en el top 10 de los países más pacíficos del mundo según el IEP, Dinamarca, Nueva Zelanda, Austria, Suiza, Japón, Finlandia, Canadá, Suecia y Bélgica. En la parte baja de la tabla se sitúan Afganistán, que regresa al último puesto (ocupado el año anterior por Somalia, ahora penúltima), Siria (que experimenta la mayor caída en los siete años de historia de este índice), Irak, Sudán, Pakistán, República Democrática del Congo, Rusia, Corea del Norte y República Centroafricana. Por su parte, Estados Unidos sigue ocupando una peor posición en comparación con sus pares de la OCDE, situándose en el lugar 99 de la tabla.

Para el director de este centro de investigación, Steve Killelea, “los resultados de este año apoyan la tendencia predominante de los últimos seis años: un cambio permanente de las naciones hacia la toma de armas contra sí mismas y hacia conflictos internos más organizados”. Según Killelea, la paz es una cuestión que se debe trabajar con la mente puesta en el largo plazo y gradualmente “mediante el fortalecimiento de las actitudes, instituciones y estructuras que soportan las sociedades pacíficas” y que desde el IEP denominan “los ocho pilares de la paz”: buen gobierno, distribución equitativa de los recursos, aceptación de los derechos de los demás, entorno empresarial sólido, buenas relaciones con los países vecinos, libre circulación de la información, altos niveles de capital humano y bajos niveles de corrupción.

Además, el Índice de Paz Global también incluye cálculos sobre los costes de contención de la violencia global. En la actualidad, éstos suponen prácticamente el doble del valor de la producción agraria mundial, unas cinco veces la producción de la industria del turismo y alrededor de 13 veces el producto de la industria aerocomercial en el mundo.

fuentes

http://www.eldiario.es/desalambre/conflicto/paz-violencia-global_peace_index-desarrollo-informe-indice_de_paz_global_0_146635973.html

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alvaro uribe y el gran colombiano

¡Hola!

Acabo de firmar la petición “History Channel : Revocando la designación del Señor Alvaro Uribe como el Gran Colombiano.” en Change.org.

Me parece un tema muy importante, y me gustaría que tú también lo apoyases. Aquí está el enlace:

http://www.change.org/es/peticiones/history-channel-revocando-la-designación-del-señor-alvaro-uribe-como-el-gran-colombiano?share_id=VMmMDkWLRD&utm_campaign=signature_receipt&utm_medium=email&utm_source=share_petition

¡Muchas gracias!

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dia mundial antitaurino

hoy es el dia mundial antitaurino. no al maltrato animal.

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junio 27, 2013 · 4:23 pm

imagen catacumbo

marcha de solidaridad en el catacumbo. algo esta mal.

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junio 27, 2013 · 4:19 pm

imagen historica

una judia pone resistencia en la zona de cisjordania, en israel. foto de premio pulitzer en 2007.

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junio 27, 2013 · 4:16 pm

Las mil vidas de la ‘Rayuela’ infinita

La obra maestra de Cortázar cumple 50 años.

Una reedición actualiza un libro con un inagotable poder de seducción entre escritores y lectores de varias generaciones

 

Antes fueron Bestiario y Las armas secretas, dos libros que tuvieron una recepción muy limitada en Buenos Aires, igual que había sido limitada la aceptación del primer libro de Jorge Luis Borges. Pero aquellos dos primeros libros de Julio Cortázar le abrieron al gran escritor de Rayuela, que entonces era un muchacho todavía, las puertas de un conocimiento excepcional que marcaría su trayectoria editorial y la propia existencia de su novela más famosa. Ese editor era Francisco Porrúa, trabajaba en Minotauro, pero pronto se asoció con Sudamericana, donde Cortázar acabaría publicando esa novela hace ahora, esta semana, 50 años.

Rayuela empezó a crecer en seguida. Pero para llegar a ser la novela más exigente de Julio Cortázar, este tuvo que cumplir algunos requisitos muy exigentes consigo mismo. En primer lugar, como él le contaría poco tiempo después a Luis Harss (Los nuestros, recientemente reeditado por Alfaguara), tuvo que desprenderse para escribir esa novela de modos y de precipitaciones que eran habituales en sus libros anteriores, y sobre todo en Los premios, un divertimento que precedió, hasta en ciertas estructuras, a la Rayuela que lo hizo escritor de culto en todo el mundo, para jóvenes y no tanto. Hasta entonces, concedía Cortázar en su conversación con Harss, se fijó poco en las personas y más en su propia imaginación, en las figuras que poblaban su mente y por tanto sus libros. Rayuela iba a ser rabiosamente humana; en otras palabras, era una novela del ser más que una novela del estar.

En sus conversaciones epistolares incesantes con Francisco Porrúa (que figuran en un apéndice de la edición de Rayuela con la que Alfaguara conmemora ahora el cincuentenario de la primera edición) Cortázar hizo evidente esa preocupación existencialista de su obra y quizá de su pensamiento de la época, en el tiempo en que aún mandaban en la estructura intelectual contemporánea las consecuencias de la guerra en Europa. No solo eso, también las heridas elementales que causaba en los emigrantes argentinos la lejanía de su patria. Era una novela extraña entonces, pues en ella cabía todo el mundo, como en las obras de Shakespeare, y había ritmos y canciones y conversaciones sincopadas como el jazz. En esas conversaciones, así como en las notas editoriales, que eran asimismo abundantes, Cortázar dejó muy claro que él no quería engañar al lector, sino escribir una contranovela, un libro que no se pareciera a las novelas y que tampoco se pareciera a nada de lo que había escrito hasta entonces, aunque sería inevitable que los rayuelitas (como dice Harss) se sintieran también rayuelitas leyendo la extraordinaria colección de cronopios en los que Cortázar se hace eco de cosas que oye en la calle o en su casa.

bibliografia

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/24/actualidad/1372099767_541611.html

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El periodismo

a Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano organizó un encuentro de nuevos cronistas.

Una crónica es lo opuesto a la noticia, y quien la escribe es alguien que se toma tiempo para ver

 Del 10 al 12 de octubre de 2012, en Ciudad de México, se reunió un grupo de 92 periodistas, en su mayoría latinoamericanos, durante un encuentro llamado Nuevos Cronistas de Indias organizado por laFundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En el cierre, el argentinoMartín Caparrós resumió lo sucedido con un texto en el que puede leerse: “Hubo, también —hubo sobre todo—, cruces, propuestas, contactos (…) Somos privilegiados. Hemos decidido hacer el trabajo que nos gusta y, a veces, incluso lo logramos (…)”. Más trabajo, propuestas, privilegio: esas eran las palabras con las que concluía un encuentro dedicado a la crónica, género que, en América Latina, define a piezas periodísticas que utilizan, para contar historias reales, herramientas estilísticas de la ficción y que, después de sobrevivir en apenas un puñado de revistas empeñosas, atraviesa, desde hace cinco o seis años, un momento mejor. El más grave de los peligros mentados durante el encuentro fue que el género, cuya naturaleza es marginal, se pusiera de moda. La palabra “crisis” no fue el centro de la discusión.

Pienso en octubre en México y recuerdo —inevitablemente— septiembre en Madrid, cuando hablé con unos 20 periodistas de distintos medios y todos, antes o después, me hicieron la misma pregunta: “¿Cómo ves el futuro de la profesión, qué piensas de la crisis que atraviesa?”. Pero no había más que mirarles la cara para entender que no le veían, a esto, futuro de ningún color. Son tiempos raros. Los medios buscan la manera de enfrentarse al mundo digital, a la caída de las ventas y, como una forma de solución a esos —y otros— problemas, los periodistas deben salir a la calle a hacer diez artículos por día munidos de grabadora, tableta, teléfono móvil y cámara de fotos mientras, al mismo tiempo, se promueve la idea del periodismo ciudadano, que consiste en decirle a todo el mundo que eso que los periodistas hacen lo puede hacer cualquiera. El encuentro de México estaba centrado en un género periodístico que, más que nunca, parece un género del pasado. Una crónica es lo opuesto a la noticia, y un cronista es, por definición, alguien que llega tarde, que se toma tiempo para ver y tiempo para contar eso que vio. La crónica no es ni el único género que necesita el periodismo ni, mucho menos, su género mejor. Pero, pensando en octubre en México y en septiembre en Madrid, me pregunté por ese contraste raro: a un lado del mar un grupo de periodistas se reúne para discutir con entusiasmo acerca de eso que su precámbrico oficio hasta hace poco no tenía —porvenir—, mientras, al otro lado del mar, un grupo de periodistas se pregunta con angustia acerca de eso que su oficio ultramoderno parece no tener: porvenir. Y pensé que quizás haya alguna pista para desentrañar tamaño intríngulis en el hecho de que, para los periodistas latinoamericanos, la precariedad y la crisis no son una consecuencia de los nuevos usos sino algo que siempre estuvo allí.

Creo que no sería aventurado decir que la mayor parte de quienes se reunieron en México tiene más de un trabajo y que, durante los últimos años, han hecho lo que hicieron —dirigir revistas de crónicas, escribir crónicas— con lo único que tenían a mano: la tozudez y la convicción de que valía la pena, con la complicidad de sus editores y a pesar de ellos, con la complicidad de los grandes medios y a pesar de ellos, con buenas compensaciones económicas y a pesar de sus cuentas bancarias. Y todo indica que lo seguirán haciendo a pesar de modas, indiferencias, crisis. Daniel Titinger es peruano. Fue, durante dos años, editor de una revista de crónicas en su país, llamada Etiqueta Negra,donde cobraba un sueldo de trescientos dólares. Para poder hacerlo, trabajaba como relacionista público de una empresa de energía. Titinger, que ahora trabaja en un grupo de publicaciones masivas y sigue escribiendo crónicas cuando puede, decía, hace un año: “Yo trabajo 12 horas al día, y aun así quiero seguir escribiendo crónicas. Y no escribes por dinero ni por fama. Escribes para no estar triste”. Lo decía Atticus Finch en la novela Matar a un ruiseñor, de Harper Lee: “Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final (…) Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”. Quizás esa fue la forma que algunos periodistas latinoamericanos encontraron para hacer lo que hacen: saber que lo mejor que pueden esperar es el peor de los escenarios posibles y, aun así, ejercer la insistencia hasta el final. Y entonces, alguna vez, vencer.

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Los niños soldado que no ven a Messi

MIembros del grupo Islamista Movimiento por la Unidad y la Jihad en África Occidental, que opera en el norte de Malí © Brahima Ouedraogo/IRIN

Miembros del grupo Islamista Movimiento por la Unidad y la Jihad en África Occidental, que opera en el norte de Malí © Brahima Ouedraogo/IRIN

Podría llamarse Souleiman y tener 16 años. Seguramente le encantaría el fútbol y su jugador preferido sería Kanoutè, Messi, Ronaldo, Iniesta o Drogba, aunque nunca los haya visto jugar en directo, ni apenas en televisión. Podría ser uno de los niños soldado a los que obligan a matar gente a la edad en la que otros se divierten dándole a la pelota.

Mientras los artilleros del balón perforan porterías, Souleiman abriría fuego sin saber bien por qué. Igual que el niño que nos dijo esto hace unas semanas en Malí: “ Nos adiestraban para disparar apuntando al corazón o a los pies. (..) Veía a nuestros enemigos como si fueran perros y lo único que había en mi mente eran ganas de disparar contra ellos.”  No fue demasiado tiempo a la escuela, fue vendido por el nieto de su maestro a un grupo islamista armado: “Hace dos meses, el nieto de mi maestro nos vendió a los islamistas. Nos unimos a un grupo de otros 14 jóvenes que portaban armas (…) Los rebeldes nos golpeaban durante las lecciones del Corán porque pensaban que nuestra pronunciación de los versículos no era correcta y querían que pronunciásemos el árabe como ellos. Me pegaron cuatro veces con una correa de goma.”

No hay datos sobre el número de niños y niñas soldado en el mundo. Sabemos que en torno a 17 países los reclutan, en lugares tan dispares como Mali, República Democrática del Congo, Filipinas, Colombia, Chad o Afganistán. Y no solo son llevados al frente, también son utilizados como mensajeros, espías o cocineros. Las niñas corren peor suerte. A veces, también son usadas como esclavas sexuales.

Una menor de 13 años hablaba así de Somalia: “ Las niñas también eran violadas por Al Shabab. Conozco a gente a la que le ha pasado; una persona de mi familia fue violada (…)Es bastante habitual.

Ex niña soldado en la República Democrática del Congo  © Amnistía Internacional

Ex niña soldado en la República Democrática del Congo © Amnistía Internacional

“Es bastante habitual”. ¿No es horrible?

La guerra y la violencia se tornan una situación normal para estos niños y niñas, la única que muchos de ellos han conocido. Han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas contra su voluntad. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera. Un niño nos decía en Chad “ No tengo hermanos mayores que no se unieran a la rebelión. Mi padre es viejo. En casa no teníamos suficiente para todos, así que quería mejorar nuestra situación… uniéndome al ejército ayudaría a mi madre y al resto de la familia …”

Pero no todo es malo.

Primera buena noticia: En 2012, Thomas Lubanga y Charles Taylor fueron condenados por el Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Especial de Sierra Leona. Entre otras violaciones de derechos humanos, reclutaron niños y niñas soldados soldado. Estas dos sentencias suponen un aviso para quienes hayan cometido crímenes de guerra en todo el mundo.

Segunda buena noticia: En los últimos años se han firmado 19 planes de acción con el apoyo de Naciones Unidas para acabar con el reclutamiento de niños y niñas. Los últimos, en República Centroafricana, Somalia, Sudán del Sur y Myanmar.

Tercera buena noticia: cada vez hay más países que firman los acuerdos internacionales. Alrededor de 150 ya han firmado el protocolo de Naciones Unidas sobre menores en conflictos armados.

Niño soldado en Ntoto, norte de Kivu, República Democrática del Congo, enero de 2012 © Blattman

Niño soldado en Ntoto, norte de Kivu, República Democrática del Congo, enero de 2012 © Blattman

Quizás dentro de unos años Souleiman o cualquier otro niño soldado actual puedan dar saltos de alegría y gritar ¡gooool! frente a la televisión. Ocurrirá cuando el héroe futbolístico del momento bata al portero de turno y ellos no tengan que empuñar ningún arma. Cuando eso suceda, será gracias a que año tras año muchas personas y activistas de distintas organizaciones han estado recordando que hay niños y niñas que son obligados a combatir en conflictos olvidados, y habrán trabajado duro para evitarlo. En eso estamos.

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casas de emergencia

610,000: In dollars, the donation from the Dakar

over a four year period to @UnTecho

which builds emergency housing. #dakar2013

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