ESTÁNDARES DE COMPETENCIA PARA EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Los Estándares de Competencia para el Pensamiento Crítico proveen un marco de referencia para evaluar las aptitudes de Pensamiento Crítico en los estudiantes. Permiten a los administradores, profesores y al cuerpo docente, en todos sus niveles (desde primaria hasta educación superior), determinar qué tanto están razonando críticamente los estudiantes sobre un tema o una asignatura. Estos estándares incluyen mediciones de resultados útiles para la evaluación por parte de los maestros, para la autoevaluación, y para la documentación de acreditación. Estas competencias no solo ofrecen un continuo para las  expectativas de los alumnos, sino que se pueden contextualizar tanto para cualquier materia o disciplina como para cualquier grado escolar. En síntesis, estos estándares incluyen indicadores para identificar hasta dónde los estudiantes emplean el Pensamiento Crítico como la herramienta principal para el aprendizaje.

Al interiorizar las competencias, los estudiantes se convertirán en pensadores auto-dirigidos, auto-disciplinados y en auto-monitoreados. Desarrollarán su capacidad para:

  • plantear preguntas y problemas esenciales (formulándolos de manera clara y precisa);
  • recopilar y evaluar información relevante (usando ideas abstractas  para interpretarlas de manera efectiva e imparcial);
  • llegar a conclusiones y soluciones bien razonadas (comparándolas contra criterios y estándares relevantes);
  • pensar de manera abierta dentro de sistemas de pensamiento alternativo (reconociendo y evaluando, conforme sea necesario, sus suposiciones, implicaciones y consecuencias prácticas); y
  • comunicarse efectivamente con otros para buscar soluciones para problemas complejos.

 

 

Los estudiantes que internalizan estos estándares de competencia, llegarán a observar que el pensamiento crítico implica tanto habilidades de comunicación efectiva y de solución de problemas, como el compromiso de superar las tendencias egocéntricas y socio céntricas naturales de uno mismo.

Se espera que todos los estudiantes (más allá del nivel de primaria) demuestren todas las competencias de pensamiento crítico incluidas en esta batería de habilidades posibles de demostrar pero no con el mismo nivel de destreza, ni en las mismas asignaturas, ni con la misma velocidad. Estas  competencias señalan hábitos de pensamiento importantes que se auto- manifiestan en todas las dimensiones y modalidades de aprendizaje: por ejemplo, cuando el estudiante lee, escribe, habla y escucha; así como, en las actividades profesionales y personales. Se da libertad al docente o a la Institución Educativa para que contextualicen y secuencien estas competencias para las diferentes asignaturas y niveles.

ESTRUCTURA DE LA GUÍA

Antes de describir las competencias, se inicia con una visión general breve del pensamiento crítico. El documento se enfoca específicamente en el papel seminal que éste debería, y eventualmente debe, jugar en la educación, si algún día se decidiera promover las habilidades de pensamiento necesarias para funcionar de manera efectiva en un mundo que continuamente se torna más complejo.

Tras una breve discusión sobre el Pensamiento Crítico y su relación con la educación, se bosquejan y detallan las competencias, se relacionan con los conceptos seminales del Pensamiento Crítico y posteriormente, se proveen rúbricas de evaluación. En el apéndice se ofrece un breve resumen de la teoría que fundamenta las competencias.

A lo largo de la guía (incluyendo el apéndice), se recomiendan algunas lecturas que proporcionan las bases para comprender y promover las competencias. Antes de intentar promover cualquier competencia específica, o conjunto de competencias, se recomienda que los maestros se tomen un tiempo para interiorizar los conceptos del pensamiento crítico que se referencian para cada competencia.

Es importante hacer notar que solo cuando los docentes entienden los fundamentos del Pensamiento Crítico, podrán enseñarlo con éxito. Esta afirmación ganará claridad a medida que se avanza en las competencias. La simple realidad es que los maestros estarán en capacidad de fomentar el pensamiento crítico solo en la medida en que ellos mismos piensen críticamente. Esta puede ser la principal barrera para que el estudiante logre alcanzar las competencias de pensamiento crítico. Además, para que los docentes ayuden a sus estudiantes a pensar en profundidad, también ellos  deben hacerlo. Así mismo, para ayudarles a desarrollar la humildad intelectual, ellos mismos tendrán que haberla desarrollado ya; y para que los maestros promuevan una visión global sensata, racional y de lógica múltiple, deben también haberla desarrollado. En síntesis, enseñar a pensar críticamente demanda que el docente tenga en su mente una concepción clara del Pensamiento Crítico.

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