Director-Michael-Curtiz-filming-Humphrey-Bogart-and-Ingrid-Bergman-on-the-set-of-Casablanca-1942-

Louis, creo que este es el comienzo de una gran amistad. O Siempre nos quedará París. No lo teníamos. Lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca; pero lo recuperamos anoche… O Si no subes a ese avión, te arrepentirás. Quizá hoy no, quizá mañana tampoco, pero pronto y para el resto de tu vida. Ayer hizo 70 años, el 26 de noviembre de 1942, se estrenaba en el Hollywood Theater de Nueva York una de las películas más citadas en la historia del Cine, ‘Casablanca’. Lo que más me gusta de ella, sin embargo, es que el diálogo que siempre se menta para recordarla –ese Play it again, Sam o Tócala otra vez, Sam– no es real. No aparece. No es una cita literal. No la dice ni Ilsa, una Ingrid Bergman que, desde que aterrizara en Hollywood unos años antes desde Suecia, aún no había tenido un gran éxito. Ni tampoco Rick, el primer galán romántico de Humphrey Bogart, hasta entonces encasillado en la pantalla como gánster. Es cierto que Sam toca ‘As Time Goes By’ pero la frase es, como seguramente corroboraría Mia Farrow, culpa de Woody Allen.

 

Humphrey-Bogart-and-Ingrid-Bergman-on-the-set-of-Casablanca-1942 3

 

Uno de los lugares comunes más visitados de la historia del cine –qué digo, una trampa para turistas en toda regla– es en realidad el título de una obra de teatro de Arthur P. Jacobs adaptada en 1972 por Herbert Ross y protagonizada por un crítico (de cine, claro) que tiene a Bogart como imaginario consejero en sus incontables fracasos románticos. Tócala otra vez, Sam. Sí, pero en ‘Sueños de un seductor’, no en ‘Casablanca’.

Mi frase favorita no es ninguna de las anteriores. Yo me quedo con la resignación de Rick cuando, botella casi vacia en mano, suelta ese derrotadísimo Of all the gin joints of all the towns, in all the world; she walks into mine –es decir, De todos los garitos de todos los pueblos, de todo el mundo; ella entra en el mio–. Esa sí me parece magistral. Como lo es todo el juego de realidad y ficción que se ha construído alrededor de un film con más carga legendaria que empaque real. Como el batallón de turistas que se toman una copa en el falsísimo Rick’s Bar de la Casablanca real… Cuando la producción de la cinta no la llegó a pisar nunca. Ni París. Tirando de otra cita sacada de otra cinta de Bogart, ‘Casablanca’ está hecha del material con el que se fabrican los sueños.

 

Humphrey-Bogart-and-Dooley-Wilson-hanging-out-on-the-set-of-Casablanca-1942 2

Y no es que su vertiente probada no tenga jugo. Su estreno, por ejemplo, ya da de sí. La primera proyección se organizó deprisa y corriendo para no perderle el ritmo a la actualidad. Tres semanas antes de su premiere, el 8 de noviembre de 1942, las tropas aliadas empezaron la campaña del Norte de África, un ataque que liberó la ciudad en la que se ambientaba esa historia de amor no consumado y con el que caía la primera ficha del dominó que acabaría llevándose la Alemania nazi.

Jack Warner, el mandamás del estudio que produjo la cinta, lo tenía claro: era más barato estrenarla que cambiar toda la trama. Se barajaron otras posibilidades, sin embargo, como rodar un epílogo en el que Rick y Renault (Claude Rains) comentaban la invasión. No habría resultado raro teniendo en cuenta que los hermanos Epstein no entregaron el guión hasta tres días antes de empezar a rodar y que se reescribían las escenas constantemente. Por suerte, David O. Selznick, el productor que por aquél entonces tenía a Ingrid Bergman bajo contrato, pudo ver el film y se negó a prestar a su actriz para un rodaje extra argumentando que sería un terrible error cambiar el final de la historia.

Después de la premiere neoyorquina fue otro suceso de la Segunda Guerra Mundial el que provocó que se adelantara el lanzamiento a nivel nacional previsto para esa misma primavera. El 23 de enero de 1943, coincidiendo con la celebración de la conferencia de Casablanca en la que el presidente Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el General De Gaulle, se pusieron de acuerdo en atacar al Eje hasta su rendición incondicional, se estrenó Casablanca en los Estados Unidos. El éxito se confirmaría casi un año después cuando la cinta se llevó tres de los Oscar más importantes en la ceremonia de 1944, Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Director para Michael Curtiz, el más desconocido de los realizadores del Hollywood clásico, un orfebre de los estudios capaz de entregar un drama romántico como este o firmar una colorista cinta de aventuras (‘Las aventuras de Robin de los bosques’) o una explotation de Elvis Presley camuflada como pseudo-denuncia social (‘El barrio contra mí’).

Casablanca-TV-02 4

 

Estas últimas semanas, posiblemente intentando sacar partido de este aniversario, se ha rumoreado que Warner Bros. se plantea producir una secuela, continuar la historia de amor truncado de Rick e Ilsa. Nada raro. Ya en su momento se barajeó que Reanult podría protagonizar una especie de spin off, ‘Brazzaville’, que nunca llegó a cuajar. A François Truffaut le ofrecieron dirigir un remake, invitación que el galo rechazó pero que no nos ha evitado otros títulos que, más o menos disimuladamente, se apropian de la trama –‘Havana’ (Sydney Pollack, 1990) o ‘Barb Wire’ (David Hogam 1996), sin ir más lejos. Aunque la que de verdad me torturó fue su adaptación televisiva, con David Soul –sí, Hutch, el rubio de Starsky y Hutch– masacrando a Bogart y el pobre Hector Elizondo de Renault. Gracias a ella entendí sin problemas que Ilsa se subiera al avión. Y estoy seguro de que nunca se arrepintió.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s