Entrevista a Julián Leandro García

Is in Rosario, Argentina

Julián L. García: “Una de las grandes tareas de la gestión gerencial dentro de las empresas se centra en la comunicación, ya que ésta permite el disparo de tomar las decisiones”. 

En una distendida charla, Negocios y Management pudo conversar con Julián Leandro García; Contador Público Nacional con más de 30 años de práctica en el ejercicio de su profesión. El Gerente Regional de Cablevisión nos recibió en Rosario para comentarnos su experiencia en la gestión de cambio organizacional y nos brindó una extensa entrevista donde se pueden observar los conocimientos adquiridos gracias a su dedicación y a su pasión por el trabajo.

N&M: ¿Qué virtudes considera que posee si tuviese que autodefinirse como profesional? 

Julián L. García: Creo que mi mayor patrimonio es la profesionalidad, porque es algo que se adquiere a través del tiempo y no se logra de un día para el otro. El concepto de profesional es algo que no sale tomado directamente de los claustros universitarios pero se adquiere un poco allí y luego se completa en el ejercicio de la tarea. Entendiendo como profesionalidad no solo el título de grado sino también el criterio con el que se ejerce un trabajo, creo que la profesión es hacer del trabajo que uno desarrolla su medio de vida, no solamente en el sustento económico sino en el desarrollo de la actividad cotidiana y en la relación con los demás.

N&M: ¿Qué lo impulsó a elegir la carrera de Contador Público?

Julián L. García: Creo que hubo una orientación familiar; fundamentalmente de mi padre, que tuvo una actividad agropecuaria durante muchos años y a quien acompañaba de chico. Al crecer tuve la disyuntiva de seguir con la carrera de Ingeniero Agrónomo o estudiar para Contador. En la etapa en la que me tocó decidir mi carrera, la Ingeniería Agrónoma era una carrera incipiente y con un gran potencial de futuro pero no tenía demasiada salida laboral, por lo que me decidí por ser contador, algo de lo que no me arrepiento. Ingresé a la Universidad en el año 1974 y finalicé en el año 78. Cada una de estas etapas tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas.

N&M: ¿En algún momento creyó que había tomado una mala decisión al decidirse por las Ciencias Económicas?

Julián L. García: Jamás. Las carreras están diagramadas con un criterio generalista al comienzo, donde uno ve cuestiones que no entiende demasiado y con los años y la experiencia se da cuenta que la importancia de eso es la formación del pensamiento. Creo que esas materias hacen a la apertura del pensamiento y a una apertura de criterios, partiendo de un concepto de que las ciencias económicas no son una ciencia dura sino una ciencia social porque es el estudio del hombre en su comportamiento dentro de la economía y dentro del desarrollo de la sociedad

Lo que sí me sucedió fue no saber por qué vertiente orientarme dentro de las especializaciones posibles hasta que no avancé más en la carrera. La que se impuso fue la realidad y tal como dice Ortega y Gasset -“el hombre es él y sus circunstancias”-,  por lo que las circunstancias me llevaron a hacer cosas que no estaban programadas porque la vida no puede planearse paso a paso.

N&M: ¿Cómo fueron sus primeras experiencias en el trabajo formal como profesional? 

Julián L. García: Mi primer trabajo formal luego de recibido fue en una empresa constructora que estaba gestionada por un grupo de contadores, con lo que empecé a vivir el ambiente profesional y la realidad de lo que era el trabajo. Si bien la formación universitaria estaba orientada hacia la profesión en forma independiente, el trabajar en relación de dependencia implicaba una visión un poco distinta. Más allá del bagaje de conocimientos técnicos que uno trae a nivel universitario, que es el piso teórico, el ejercicio de la práctica es lo que te va amoldando.

La interrelación con la gente y el hecho de entrar a una organización con todo lo que son las jerarquías fue un choque importante. Uno llega con toda una formación de lo que es ser un profesional, y en el fondo cuando estás dentro de una organización sólo se es un empleado dentro de la estructura jerárquica. Hay que respetar la experiencia porque hay mucha gente que quizás no tiene un título de grado pero tiene una experiencia específica que supera la que uno puede llegar a tener, por lo que hay que respetarlo, encausarlo y aprender.

N&M: ¿Qué situación recuerda como un conflicto laboral que lo marcó en sus inicios?

Julián L. García: Podría dividir mi trabajo en una etapa laboral donde todo lo que tenía que hacer era un trabajo netamente técnico y una segunda etapa en la que pasé a tener personal a cargo, por lo que tenía que organizar el trabajo de otros y ser responsable por la gestión de esa gente. Creo que la situación más dificultosa que enfrenté fue la primera vez que tuve personal a cargo, cuando comencé a ser responsable de gente. Eso originó una serie de situaciones  que uno va aprendiendo y que no encuentra escrita en los manuales, porque en la práctica cada persona es única e irrepetible 

Recuerdo una persona que trabajaba conmigo y que tenía que terminar un trabajo con cierto grado de urgencia. La famosa expresión que le dije fue “¿Cómo no está listo el trabajo? Lo quiero listo para mañana y si no lo está quiero tu renuncia arriba de mi escritorio”. El empleado era un chico muy joven y al día siguiente el trabajo estaba terminado, pero también tenía su renuncia arriba del escritorio. No tuve forma de pararlo, y eso me demostró que había sido un mal líder y un mal responsable de gestión. Esto ocurrió hace unos 30 años pero lo tengo presente como un serio error porque fue algo que me sirvió como un aprendizaje muy duro y muy fuerte. 

N&M: ¿Cómo surgen las posibilidades de cambio en su experiencia laboral?

Julián L. García:Luego de trabajar en una empresa constructora yo ya ejercía en forma independiente y tenía mis clientes. A comienzos de los 80’ y a través de gente conocida ingresé a trabajar en la industria frigorífica en la ciudad de Casilda donde estuve dos años. 

Cuando me llaman de otro frigorífico de capitales americanos pude ingresar a trabajar allí y estuve once años. Esa fue mi formación profesional fuerte con un alto grado de profesionalidad, con criterios de trabajo impuestos por la empresa extranjera que personalmente respeto muchísimo. La empresa me envió a Estados Unidos, a la central de la empresa en Filadelfia y cuando regresé me llamaron los “head hunters” de una consultora para una entrevista laboral, y como la persona de la consultora era amigo mío me pidió que vaya para completar la terna.  

A partir de allí vino un proceso de decisión que creo fue el más difícil que me tocó tomar. El impulso se dio a partir de una oportunidad económica muy importante pero también lo tomé como una oportunidad de cambiar de actividad. Esto era un punto de inflexión, porque si no cambiaba en ese momento probablemente iba a seguir en la empresa frigorífica ya que estaba muy bien y me sentía cómodo.  

N&M: ¿Cómo llegó a tomar la decisión de dar ese gran giro laboral? 

Julián L. García:La decisión la tomé solo. Me dije: “al menos podré pararme frente al espejo y decir que lo intenté”. Fue muy difícil porque pasé de una empresa multinacional muy grande a una empresa local y de único dueño. Tal como le sucedió a Hernán Cortés cuando conquistó México, donde quemó las naves y no tuvo más remedio que seguir avanzando, yo ya había quemado las mías así que seguí hacia adelante.  

En el canal de televisión de aire fui Gerente de Administración y Finanzas. Abarcaba todo lo que incluía el área contable pero también la administración de fondos y organización administrativa. Aplicamos un criterio de profesionalización sobre la empresa donde estaba, que era un canal de televisión con tres radios y allí estuve trabajando durante siete años hasta que por una cuestión de conocimientos me fueron a buscar para trabajar en la industria del cable, donde estoy desde el año 2000. 

Cuando pasé a la gestión de cable, llegué como Gerente Regional, una función netamente generalista que hace a la gestión integral. Actualmente engloba todo lo que hace a la función técnica, comercial, administrativa y también al área de Recursos Humanos. Tenemos una región que abarca territorialmente seis provincias completas. Estamos a cargo de Santa Fe, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y parte del norte de la provincia de Buenos Aires. 

Nuestra tarea es sobre localidades específicas por lo cual mucho de todo esto significa presencia y estar en cada una de las operaciones, más allá del equipo de gente que me acompaña. En la región somos 1200 personas por lo cual abarcamos un número interesante. 

N&M: ¿Cuál es su visión de los cambios organizacionales? 

Julián L. García:Es imposible definirlo en pocas palabras. El cambio organizacional es crecer, y el crecimiento trae aparejado cambios porque las cosas son distintas.  El crecimiento de una compañía duele, como sucede en el ser humano.  

Creo que se pueden dar cambios organizacionales muy grandes como lo fue la fusión de Cablevisión y Multicanal, donde dos culturas, dos formas de hacer las cosas generan una nueva al fusionarse. Esto no es la imposición de una sobre la otra, porque eso sería directamente una absorción y destrucción y no todo es malo por lo que creo que hay que aprovechar lo bueno de cada uno. El gran desafío que tuvimos hace seis años fue identificar lo bueno de cada una de las empresas y aplicarlo a la nueva compañía para generar una nueva cultura. 

El cambio organizacional también incluye modificaciones sin necesidad de cambios culturales, como ser el cambio de un sistema en la forma de trabajar, un cambio tecnológico, la incorporación de nueva gente en el crecimiento del desarrollo de una empresa o la incorporación de nuevos sectores. Hay muchas compañías donde el área de recursos humanos está dependiendo de la gestión administrativa porque la consideran como la responsable de liquidar sueldos y a medida que va creciendo va haciéndose más complejo por lo que se necesita tomar una persona que sea especialista en recursos humanos. Eso es un cambio organizacional. 

N&M: ¿Cuál fue el primer proyecto de cambio organizacional que debió llevar a cabo?

Julián L. García:En realidad debería mencionar dos. El primero fue la puesta en marcha de un nuevo sistema en una compañía para la que trabajé, donde había un sistema computarizado que tuvimos que dejar para poner en marcha otro sistema americano. La adaptación de ese sistema tuvo un cambio de criterios muy fuerte en aquel momento, porque normalmente los líderes de proyecto eran los que trabajaban en sistema; sin embargo este proyecto se encargó a la gente de administración, por lo que me tocó liderarlo a mí. Era un sistema que aplicaba no sólo la parte contable sino también de gestión; lo que hacía a compras, recepción de materiales, administración de almacenes. También  se ocupaba de toda la gestión que hacía al desarrollo del proceso de costeo y la facturación reflejado en la contabilidad. Fue un proceso extenso donde hubo que coordinar un equipo de trabajo especializado sobre eso y fue algo muy bueno.

N&M: ¿Cómo se motiva a la gente para realizar éstos cambios?

Julián L. García:Hay que romper el esquema del temor al cambio. La comunicación tiene muchísimas vertientes y una de ellas es la capacitación, porque capacitar es una forma de comunicar. La gente que conocía el sistema anterior estaba muy feliz con ello porque se sentía como pez en el agua y había que hablar con ellos para explicarles que todo lo que ellos hacían hasta ese momento tenían que cambiarlo. La gente lo ve desde el temor de saber si podía hacerlo o no. Tenían miedo de que el nuevo sistema haga desaparecer la tarea que hacían y quedarse sin trabajo. En adelante había muchas cuestiones a vencer y había que desarrollar todo un proceso para ganarlos y poder  aplicar este nuevo sistema.

N&M: Anteriormente dijo que debería mencionar dos proyectos de cambio organizacional. ¿Cuál sería el segundo?

Julián L. García:Tuve otro proceso muy grande en el que me tocó participar con características muy similares, que fue el diseño de una fábrica desde los planos. Como responsable administrativo tenía que definir los puestos de captura de datos de la fábrica y luego generar toda la información necesaria para el proceso productivo y para el proceso de costeo de lo que reflejaba la contabilidad. Pude participar del génesis de algo en papel e incluso tener la satisfacción de estar en el lugar el día que inauguró. Fue un proceso que duró varios años y fue muy desafiante porque hubo una etapa donde tenía que vencer temores propios para luego comunicarlos y participar con la gente. Al mismo tiempo hubo que vencer el concepto de que los que estaban en el proyecto eran los elegidos y los que no estaban condenados. 

El tercer proceso fue la fusión entre Multicanal y Cablevisión, donde también había que detener este concepto de vencedores y vencidos, de ganadores y perdedores para ver lo que se iba a generar de acá en adelante. Creo que la esencia básica es la comunicación y estar al lado de la gente, ese es el gran desafío. 

N&M: ¿Cuál considera que debería ser la primera acción a tomar ante una situación de crisis? 

Julián L. García:Una crisis es un punto de inflexión. La administración ha tomado esta definición desde un punto de vista médico, donde una crisis es o mejora o empeora. Lo primero que hay que hacer ante una crisis es evitar la inmovilidad. Cuando se toma como positiva uno lo ve como una oportunidad, pero cuando la crisis se ve como algo negativo uno tiende a negarla. A veces también se niega cuando hay una visión positiva, porque romper el umbral de comodidad es lo más difícil. Desde un cambio de un sistema a la aplicación de nuevas tecnologías, o la incorporación de alguien nuevo a un equipo. En todo lo que implica un cambio existe una tendencia natural a resistirlo, porque uno se mueve bien en lo que conoce y lo que desconoce le origina incertidumbre.  

Entonces hay que evitar estas situaciones donde se niega la crisis porque no podemos esperar que se resuelva solo. Al evitar el inmovilismo que pueda llegar a generarse, lo primero que hay que hacer es pararse un minuto para tratar de determinar cuál es el problema y ver qué es lo que tengo que enfrentar. A partir del análisis se va a desarrollar un plan para resolver cómo salir adelante. Hay que trabajar siempre con un equipo de gente porque nadie es un iluminado que pueda resolver solo las cuestiones de crisis. Ha habido en la historia pero por eso han quedado en la historia, porque son únicos. En una empresa se trabaja en equipo y por lo tanto se comparte. Se trata de tener la mejor información y de comunicar. Creo que una de las grandes tareas de la gestión gerencial dentro de las empresas se centra en la comunicación ya que ésta permite el disparo de tomar las decisiones. Luego de desarrollar el plan hay que tratar de ser consecuente e ir revisándolo, porque las circunstancias son cambiantes. Hay que ir monitoreando permanentemente, tanto para resolver una crisis en una situación conflictiva como en la visión de crisis hacia algo que sea positivo como ser un cambio de sistema, el lanzamiento de un nuevo producto o el ingreso a un nuevo mercado.

N&M: Ante estas situaciones de crisis, ¿hay que ser racional o debemos permitir la intervención de la intuición?

Julián L. García: Creo que lo que corresponde es la mezcla apropiada de ambas. Hay momentos en que hay que ser racional y frío, pero hay otros donde tenemos que confiar en la intuición. La experiencia juega un rol muy importante, así como también ayuda el haber vivido determinadas situaciones, porque es a partir de las vivencias que se logra combinar los elementos intuitivos y la aplicación de los razonamientos. Una persona tiene que combinar sus conocimientos técnicos, profesionales y su visión objetiva con sus elementos personales, intuitivos y don de gente y características de respeto. En ninguna universidad se enseña a respetar a los demás, eso se obtiene en la casa. La combinación apropiada de ambos elementos es la mezcla perfecta pero no desde una sola persona, porque es siempre un trabajo en equipo. 

N&M: ¿Qué características reconoce en las generaciones más jóvenes con respecto al trabajo?

Julián L. García:Creo que así como los mayores pretendemos amoldar a los jóvenes a un modelo antiguo, los jóvenes pretenden amoldar a los demás al único modelo que ellos ven. Esto produce una puja lógica, y si bien hay jóvenes que tienen una permeabilidad mayor a buscar equilibrios, hay otros que tienen un concepto de profesionalidad tan alto que lo único que desean es lograr resultados inmediatos, por lo que si no lo logran cambian rápidamente de compañía y de actividad. Es un proceso lógico aunque creo que los nuevos profesionales tienen un mayor equilibrio entre la vida personal y la laboral. Yo soy de una generación donde el centro de la vida tenía que estar en el trabajo el resto de las cosas se hacía después. Hoy los chicos ven determinadas opciones que no quieren resignar por lo que buscan un acuerdo permanente en los equilibrios entre la vida social, deportiva, familiar y laboral.

Creo que la relación depende mucho de la empresa. Ello obedece a al manejo que tenga la empresa de la comunicación con su gente y a la búsqueda de la identificación de la gente para con la empresa. El tiempo va decantando y todos vamos madurando. No es lo mismo el profesional recién egresado con muy poca experiencia y una avidez de conocimiento que el profesional que ya ha tenido un cierto grado de frustración. Creo que no hay una regla única pero en general hay una vivencia diferente y diría que en la nueva generación está más equilibrada entre la vida personal y la laboral. Esto de tratar de creer que estar identificado con la empresa significa vivir dentro de la empresa es un error que viene del pasado.

N&M: Para concluir, ¿qué consejos le daría a quienes están a punto de ingresar al mercado de trabajo?

Julián L. García: Que no pierda la frescura, el entusiasmo ni las ganas de hacer las cosas. Si la profesión que ha seguido es la que le gusta que se empape en ella, que se actualice, tome contactos. Uno de los capitales más importantes que se tienen en la actividad profesional son los contactos que se generan. La red de contactos es valiosa e importante y ayuda no sólo desde una visión de posibles empleos sino también desde la resolución de problemas. El poder consultarlo, compartirlo, ver el Benchmarking, es poder compararse con las mejores prácticas para buscar las mejores alternativas. Esto se puede hacer a través de las redes de contacto y es aplicable para el trabajo como también para la actividad profesional y personal. Que no pierda la capacitación ni el respeto por sus tiempos personales y que busque las mejores alternativas para ver lo que puede hacer. Debe tener humildad para aprender, para decir me equivoqué y para seguir adelante permanentemente. 

La gente tiene que estar dispuesto a pagar costos. Cada decisión en la vida significa elegir entre dos o más alternativas y elegir una de ellas significa que desechamos las otras. Eso significa costos, y no podemos pedir siempre lo mejor de todo sin pagar ningún costo. En esencia, que tenga pasión en el trabajo, en la profesión y en la vida personal.

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